¿Qué es la Educación Emocional?

Publicado el 9 de mayo de 2026, 18:01

La Educación Emocional es un proceso educativo continuo que tiene como finalidad desarrollar competencias emocionales en los niños, tales como identificar, comprender y expresar sus emociones de manera adecuada 

En el nivel preescolar, esta área cobra gran importancia, ya que los niños se encuentran en una etapa donde comienzan a reconocer lo que sienten, pero muchas veces no saben como expresarlo. Trabajar la educación emocional permite fortalecer la convivencia, mejorar la comunicación y favorecer un ambiente de respeto dentro del aula.

Trabajar la educación emocional permite fortalecer la convivencia, mejorar la comunicación y favorecer un ambiente de respeto dentro del aula.

De acuerdo con Rafael Bisquerra (2003), la educación emocional debe entenderse como un proceso educativo permanente que busca potenciar el desarrollo integral de la persona, considerando tanto los aspectos cognitivos como emocionales. Asimismo, este autor menciona que las emociones influyen de manera directa en el aprendizaje, la toma de decisiones y la interacción social.

Por otro lado, Daniel Goleman (1995) señala que la inteligencia emocional es una capacidad fundamental que permite reconocer los propios sentimientos y los de los demás, así como gestionarlos de forma adecuada. Este enfoque resalta la importancia de trabajar las emociones desde edades tempranas para favorecer el desarrollo personal y social.

En este sentido, la educación emocional en preescolar no solo contribuye al bienestar de los niños, sino que también sienta las bases para su desarrollo a lo largo de la vida. Como menciona Bisquerra (2003), desarrollar competencias emocionales desde la infancia permite formar personas más seguras, empáticas y capaces de enfrentar diversas situaciones.

Por ello, es fundamental que el docente implemente estrategias didácticas que promuevan la expresión emocional, utilizando actividades lúdicas, inclusivas y significativas. Asimismo, es importante reconocer que cada niño tiene su propio ritmo y forma de expresar lo que siente, por lo que el acompañamiento docente debe ser empático y respetuosos.